El pasado 30 de octubre, el Ayuntamiento de Madrid decidió activar el escenario 2 del `Protocolo de Medidas para Episodios de Alta Contaminación’, después de que tres estaciones de la Red de Vigilancia de la Calidad del Aire superaran el nivel de 180mg/m3 de dióxido de nitrógeno (NO2) durante dos horas consecutivas. El episodio de alta contaminación que comenzó el sábado 29 provocó que el Consistorio limitara la velocidad de circulación a 70 km/h en el interior de la M-30 y en las vías de acceso a la ciudad.

Además, se tomó la decisión de prohibir el aparcamiento en el interior de la carretera de circunvalación a los no residentes. Ya el año pasado se activaron, por primera vez en dos ocasiones, tanto la limitación de velocidad como la prohibición de aparcamiento. Pero Madrid no es la única ciudad europea que ha tomado medidas para reducir la contaminación causada por el tráfico.

La ciudad de Londres tiene implantado un sistema de tarifas de congestión que limita la circulación por el centro de la ciudad. El precio es de 11.50 libras (casi 13 euros) y funciona de lunes a viernes de 7 de la mañana a 6 de la tarde. Asimismo, cuenta con una zona de bajas emisiones (zona LEZ) para evitar la contaminación de vehículos diesel y los de gran tamaño.

Por otro lado, desde el pasado julio París prohibió la circulación de los vehículos más contaminantes durante los días laborables de 8 de la mañana a 8 de la tarde. A ello hay que sumarle la implantación de un sistema de clasificación de los coches en función de su antigüedad a través de pegatinas.

En Roma se han establecido cuatro zonas diferentes con el objetivo de que en el casco histórico de la ciudad solo puedan circular vehículos autorizados y eléctricos.

En España, según un informe elaborado por Ecologistas en Acción, el 94% de los ciudadanos respira aire con niveles de contaminación superiores a lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud. El problema es serio. Y la mejor forma de luchar contra esa contaminación es apostando por el uso de las energías renovables. Además de impulsar el transporte público e implantar el coche eléctrico como modelo de transporte en las ciudades.