La pobreza energética es la incapacidad que presenta un hogar a la hora de pagar una cantidad mínima de energía para satisfacer sus necesidades domésticas. Como puede ser mantener la vivienda en condiciones de climatización adecuadas para la salud (18 a 21 grados en invierno y 25 en verano). Otra circunstancia de pobreza energética se da cuando un hogar se ve obligado a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda. Las causas que pueden generar este tipo de situación de precariedad son: bajos ingresos en el hogar, calidad insuficiente de la vivienda y los precios elevados de la energía.

Según un informe presentado por la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), cuyo título es “Pobreza, vulnerabilidad y desigualdad energética. Nuevos enfoques de análisis. España 2006-2016”, el 11% de los hogares españoles se declara incapaz de de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en los meses de frío. Esto quiere decir que la pobreza energética sigue siendo una realidad en España.

Asimismo, el estudio revela que el 15 % de las familias españolas destinan más del 10% de sus ingresos anuales a la compra de energía para su vivienda. Datos alarmantes cuyas principales causas han sido el incremento del precio del gas en un 67 % y la subida de la electricidad en un 73% con respecto a 2006.

Aunque lo más importante de todo son las consecuencias que la pobreza energética tiene para la calidad de vida y la salud de las personas. Así, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta situación de precariedad en los hogares vulnerables podría estar causando hasta el 30 % de las muertes prematuras de invierno. La Asociación de Ciencias Ambientales propone que la solución a todo esto venga de la mano de una actuación coordinada y de entendimiento por parte de la administración, empresas suministradoras, ONGs y movimientos ciudadanos.